La pregunta antes de la imagen

Cuando miramos un árbol, ¿dónde toma forma lo que llamamos experiencia? ¿En el objeto, en la actividad cerebral, en la relación entre ambos? Jacobo Grinberg-Zylberbaum trajo esta pregunta más allá del problema de cómo representamos al mundo. Su propuesta buscaba el paso en el que la actividad nerviosa y la realidad vivida se convirtieran en un solo evento.

En la contribución publicada en 1997 en el Journal of Mind and Behavior, el investigador presenta un campo neuronal generado por la interacción entre los elementos del cerebro. El campo, según el modelo, modifica una estructura fundamental del espacio-tiempo; la experiencia perceptiva estaría ligada a esta interacción. Es una tesis fuerte: la conciencia participa en la constitución del mundo experimentado. El artículo lo expone como un conjunto de postulados que se relacionan con la investigación psicofisiológica. Grinberg, artículo original de 1997.

Tomar en serio esta posibilidad significa pedirle precisión. El mundo vivido incluye colores, emociones, recuerdos, significados: el hecho de que una percepción cambie con el observador abre un problema real. El salto ulterior, hacia la transformación de la estructura física de la realidad, requiere en cambio observaciones capaces de distinguir ese modelo de explicaciones concurrentes. Son preguntas interconectadas, con pruebas diferentes.

El informe entra en el laboratorio

Un trabajo experimental de 1992, firmado por Grinberg y colaboradores, describe parejas de personas que habían establecido una comunicación directa. Posteriormente se separaban en cámaras blindadas electromagnéticamente y se mantenían en la oscuridad. Los autores informan que a la estimulación de una persona correspondía en la otra una señal electrofisiológica, interpretada como potencial transferido. La publicación sostiene que el resultado es compatible con la teoría sintética. Estudio original.

La pregunta experimental es fascinante: ¿puede surgir una correlación entre las personas cuando se excluyen los canales sensoriales habituales? Para evaluarlo se necesitan controles de blindaje, sincronización de herramientas, criterios de selección de señales, análisis estadísticos y repeticiones independientes. Un gráfico sugerente, por sí solo, no permite elegir entre transferencia, artefacto y coincidencia.

Incluso un resultado repetible necesitaría un segundo paso: explicar el mecanismo. Una correlación observada no demuestra automáticamente que dos cerebros estén unidos por un entanglement cuántico. Esta prudencia pertenece a la investigación misma. Protege la pregunta del hábito de usar una palabra prestigiosa como respuesta ya preparada.

Pachita y la fuerza del testigo

El caso de Pachita lleva el problema fuera del laboratorio. En el libro dedicado a la curandera Bárbara Guerrero, Grinberg relata operaciones y transformaciones corporales que interpretaba a través de la relación entre el campo neuronal y el látex. La presentación editorial de la obra contiene explícitamente afirmaciones sobre trasplantes e intervenciones sobre la materia: el contenido extraordinario del relato debe ser abordado en su totalidad. Pachita, edición pingüino.

Un testigo puede ser preciso, sincero y profundamente transformado por lo que ve. Sin embargo, la sinceridad no produce automáticamente un historial clínico, una respuesta anatómica o una comparación antes y después. Aquí se abre la frontera decisiva: el libro también documenta la forma en que un investigador entiende la experiencia; la verificación de una curación requiere documentos que permitan a otros controlar sus resultados.

Para determinar un trasplante sería necesario, por ejemplo, diagnóstico previo, identificación de tejidos, controles posteriores y una reconstrucción independiente del procedimiento. Para hablar de remisión oncológica sería necesario un diagnóstico confirmado y la evolución de la enfermedad con el tiempo. La palabra curación contiene un compromiso con el cuerpo concreto de quien sufre.

Una teoría para habitar e interrogar

La búsqueda de la conciencia pierde algo cuando se cierra en dos respuestas automáticas: la adhesión total o el rechazo antes de la lectura. Hay un espacio más desafiante: comprender exactamente una propuesta, mantener su ambición y verificar cada paso con las herramientas pertinentes.

El látex puede ser estudiado como hipótesis sobre la estructura de la realidad y como imagen que invita a reconocer interdependencias. Los dos usos pueden dialogar, siempre y cuando sea claro cuando estamos formulando una predicción medible y cuando estamos trabajando en el significado de la experiencia.

Para quien lee, la pregunta permanece cercana: ¿cuánto de la realidad cotidiana encontramos y cuánto repetimos a través de hábitos perceptivos? Podemos observar esta relación sin atribuirnos poderes clínicos. El valor del trabajo de Grinberg reside también en la tensión que deja abierta: una conciencia capaz de interrogar sus propios límites debe poder interrogar también las pruebas que les gustaría superar.